FUE MOLESTADA EN EL AUTOBÚS POR UN TIPO QUE LE DOBLABA LA EDAD. LO QUE HIZO EL CONDUCTOR FUE SUBLIME!

Cuando menos lo esperamos, podemos vernos envueltos en situaciones en las que nos sabemos cómo reaccionar, sobre todo cuando somos jóvenes y no nos percatamos del verdadero peligro al que podemos estar expuestos.

Es por ello que hoy queríamos compartir una historia que está circulando por las redes sociales, en la que una joven relata una fatídica situación que experimentó hace tiempo. Su intención esconcienciar al mayor número de personas posible sobre lo que se debe hacer en caso de estar sufriendo una situación de acoso en algún sitio público.

En su caso, esta joven tuvo mucha suerte, y mucha más al toparse con un conductor que enseguida se dio cuenta de lo que pasaba; pero desgraciadamente no todo el mundo puede decir lo mismo. Esto fue lo que sucedió:

Una de las primeras veces que montaba sola en el autobús, me ocurrió algo que me dejó petrificada. Me senté, saqué mi teléfono y empecé a jugar a algunos juegos. Un tipo que probablemente me doblaba la edad se sentó a mi lado y empezó a tratar de entablar una conversación conmigo. Yo no le respondía, ni siquiera le miraba, solo dije unos cuantos“mmm” y “oh” porque no quería ser grosera si él solo pretendía sacar una conversación amistosa. Después me pidió una cita.

Como dije antes, me encontraba completamente petrificada. Mi corazón se detuvo y no sabía cómo responder, así que no lo hice. Sin embargo, no dejaba de notar sus ojos clavados en mí. Con toda la calma que pude reunir balbuceé un “no, gracias”. Mi parada era la siguiente, así que pulsé el botón para avisar al conductor de que quería bajarme. Cuando las puertas se abrieron y yo me disponía a abandonar el autobús, el tipo me espetó: “Bueno, ya que no puedo tener una cita contigo, ¿me das un abrazo?”.

Esto hizo que me viniese abajo. Ahora todo el mundo estaba mirándonos, ya que éramos las únicas personas levantadas y que no bajaban. Empecé a llorar. Entonces fue cuanto mucha gente del autobús se acercó a mí para consolarme y preguntarme que si estaba bien. No dejaba de llorar, y este hombre seguía tratando de consolarme solo para poder tocarme, así que la gente empezó a gritarle por ello.

Entonces, el conductor del autobús, un hombre bastante corpulento que mediría fácilmente más de un metro ochenta, se acercó a nosotros y me quitó al hombre de encima. Después, con voz calmada me preguntó: “¿has solicitado tú esta parada?”. Lenta y temblorosamente asentí con la cabeza, ya que todavía seguía llorando desconsoladamente. A continuación me preguntó: “¿quieres bajar?”.

“Mhm”, eso es todo lo que pude contestar. Entonces me ofreció su mano y me escoltó al otro lado del autobús y empezó a hacerme un montón de preguntas tales como hacia donde me dirigía, si estaba sola y cosas así. Él espero paciente y respetuosamente todas mis respuestas, que se hacían esperar debido a la llorera. Después, “mi amigo” hizo acto de presencia y el conductor me preguntó si le conocía de algo. Negué con la cabeza y este enseguida le echó de allí, comprendiendo de inmediato lo que me había ocurrido.

Entonces se volvió a mí y me dijo algo que se me ha quedado grabado para siempre: “si alguna vez un tipo intenta acosarte de nuevo, repite exactamente lo que has hecho hoy. Llora. Llora, grita y monta un buen berrinche. No solo intimidará a la persona que te está molestando, sino que además conseguirás avisar al resto de que algo sucede. Puede que estos no interfieran, pero habrás conseguido llamar su atención por si te secuestran. Si te están buscando, llamar la atención de la gente será de mucha ayuda, ya que todos pudieron ver cómo gritabas y llorabas. Eso fue lo que hizo mi hija y tres días después de haber desaparecido estaba de vuelta en mis brazos. Lo siento por ti y por otras personas que como tú han vivido una situación como esta. Ahora a mantenerse a salvo, ¿de acuerdo?”. Empecé a lloriquear de nuevo, asintió con la cabeza y se fue.

Aquel día, el conductor me enseñó una valiosa lección que hoy puedo compartir con todos vosotros.

Si no tenéis el valor de decir “no” o soltar alguna excusa en una situación de acoso, llorad. Esto hará que todos los que haya a tu alrededor tomen conciencia de la situación.