Clienta se burlo de esta cajera delante de todos y le grita “Fracasada” Entonces su jefe hizo esto y dio el ejemplo

Muchas personas siempre han afirmado que uno de los trabajos más difíciles, es donde tenemos que lidiar con personas.

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Esto se debe a que muchas veces debemos tolerar personas arrogantes, prepotentes y altaneras. Además de eso, no tenemos derecho a quejarnos ya que “el cliente siempre tiene la razón”. Algo parecido le ocurrió a esta joven universitaria, que trabajaba medio tiempo como cajera para pagar sus estudios. Ella disfrutaba su trabajo, y trataba de dar lo mejor de sí para que el cliente estuviera satisfecho. Además, le gustaba estar en compañía de sus compañeros de turno, quienes eran muy agradables.

Sin embargo, en temporadas navideñas, las personas suelen salir a comprar mucho. Por eso, en aquella pequeña tienda, hasta el jefe salía a ayudar a atender a las personas en esa época. Cierto día, llego una mujer bien parecida al lado de su hija a hacer una compra. A simple vista se podía notar que era bien adinerada y que sabía muy bien lo que quería.

Luego de hacer la compra, se dirigió a la caja a pagar sus artículos. Ese día la fila casi salía a la calle de tantas personas. Sin embargo, la cajera trataba de hacer un buen trabajo y tratar que cada cliente estuviera conforme. Cuando llegó el turno de la mujer, la cajera le regaló una sonrisa al igual que a las demás personas. Pero la mujer se apresuró a sacar unos cupones para pagar su compra.

La joven cajera le preguntó si había encontrado todos los artículos que estaba buscando. No obstante, la mujer prefirió prestarle más atención a su teléfono celular e ignoró a la cajera. La joven siguió haciendo su trabajo y escaneó todos los cupones. Sin embargo, uno de ellos ya se había vencido, por lo que fue rechazado por el sistema. La cajera le explicó amablemente el inconveniente, pero la mujer, muy brava, gritó que todos sus cupones deberían ser aceptados por igual.

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El jefe interviene en la situación.

Muy alterada, la mujer solicita hablar con el gerente. Puesto que el jefe de la cajera también le estaba ayudando, solo le hizo una seña para que se acercara. Mientras su jefe se acercaba, la mujer le susurro a su hija: “Por eso insisto tanto en que estudies y te hagas profesional, para que no termines como una simple cajera.”. Indignada, la cajera le pidió que repitiera lo que había dicho y, la mujer, en todo altanero, volvió a repetirlo.

Sin poder hacer nada, la cajera le explicó que ella era estudiante universitaria, y que su trabajo como cajera lo hacía para costear sus estudios. Su jefe, quien ya estaba cerca, escucho lo que estaba ocurriendo. Cuando llego, la mujer le exigió que se aceptara su cupón para pagar la compra. En ese momento, el jefe empezó a sacar los artículos que la cajera ya había empacado. La mujer, indignada gritaba: “¿Qué haces? esa es mi compra”, mientras el jefe continuaba desempacando.

Ahora el jefe dijo: “Este es mi negocio, y no permitiré que se humille ni ridiculice a mis empleados. Si es tan amable, por favor, le pido que abandone mi establecimiento. Cuando haya cambiado su actitud, vuelva y con gusto la atenderemos”. Además de eso, el jefe le pidió a su cajera que se tomara un breve receso para tomar aire. Este era solo un mal momento, no un mal día, por lo que quería que recuperara la sonrisa.

Sin dudas, un gran acto de humanidad e interés en sus empleados desplegó este jefe. Es sin lugar a dudas, un ejemplo a imitar para muchos jefes. Comparte esta historia con tus amigos en las redes sociales. De esa forma, pueden reflexionar en la acción de este jefe y quizás se logre concientizar que el cliente no siempre tiene la razón.

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